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domingo, 22 de mayo de 2016

MATHOV Y LOS POLICÍAS ............


Crímenes de la Alianza: tras 15 años, habrá sentencia por la masacre del 20 de diciembre

Hubo un país en llamas, corralitos, saqueos y rebelión popular. Hubo una orden: “Quiero 50 detenciones y la plaza libre”, represión y 38 muertos. Hubo un juicio oral y mañana habrá sentencia.




Era lo que quedaba del gobierno de la Alianza, cuyo presidente Fernando de la Rúa escaparía en helicóptero un día después de haber decretado el estado de sitio y ordenado la represión de los manifestantes.
Durante la madrugada del 20 de diciembre de 2001 la sangre de Jorge Demetrio Cárdenas ya había corrido por las escalinatas del Congreso, una imagen que recorrió el mundo porque la policía ya había empezado a balear a los indignados.
“Ante la indignación por el cierre de industrias que se venía dando por la crisis y el decreto de estado de sitio, fui a defender la democracia”, dijo uno de los testigos cuando le preguntaron por qué fue a Plaza de Mayo.
La Corte Suprema avaló que De la Rúa haya quedado ausente del banquillo de los acusados, lo que significa que, la justicia le creyó al expresidente que “no vio nada” de lo que pasaba afuera de la Casa Rosada y sentó el peligroso precedente de que los uniformados y sus mandantes pueden reprimir amparados en el estado de sitio, porque fue ese decreto de la agónica administración delarruista el detonante de la bronca.
Luego de interminables dilaciones, en febrero de 2014 comenzó el proceso oral y público contra apenas un funcionario, el exsecretario de Seguridad Enrique Mathov, quien está imputado junto al exjefe de la Policía Federal Rubén Santos y otros jefes policiales por el homicidio culposo de Carlos “Petete” Almirón, Gastón Riva, Diego Lamagna, Gustavo Benedetto y Alberto Márquez, cinco de los 38 manifestantes asesinados en todo el país en aquella masacre.

“No vayan a atarle las manos a la policía”

Si el juicio había tardado 13 años, el proceso en sí mismo duró más de dos, con centenares de testigos y más de una zozobra por las chicanas judiciales desplegadas hasta último momento por las defensas.
Mathov en su descargo dijo que quienes protestaban “no eran maestras jardineras”, que no sabe “qué pasó ese día” y que la jueza federal Servini de Cubría es quien debería dar explicaciones sobre la represión.
En el último tramo del juicio Mathov optó por el silencio, a diferencia del exjefe de la Federal, Santos, quien envió un certero mensaje de advertencia a los jueces José Martínez Sobrino, Adrián Martín y Rodrigo Giménez Uriburu: “Si algún policía cometió exceso corresponderá que se lo juzgue, pero la sociedad tampoco quiere una policía atada de pies y manos frente a quienes pretenden arrogarse facultades que no poseen alterando la paz y el orden público”.
Santos pidió también al Tribunal Oral Federal 6 que está a punto de emitir el veredicto que “mida las consecuencias de su sentencia”. Vaya paradoja viniendo del jefe del operativo represivo que, precisamente, no midió ninguna consecuencia, se cargó varias vidas y ahora aún se pregunta: “¿Qué nos pasará por cumplir nuestro deber?”

Cambiar la historia o repetirla

Santos hizo carrera en parte por ciertas habilidades argumentativas, y no fueron azarosas sus últimas palabras. Más allá del tono intimidatorio hacia los jueces, puso en evidencia que el dilema de los magistrados es sentar un antecedente en la jurisprudencia que limite la potestad represiva del poder político en situaciones de protesta popular masiva, como fueron las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001.
Si bien este juicio abarca sólo el operativo porteño, la misma luz verde tuvieron todas las policías del país. ¿O acaso no estaba diciendo “bajen las armas, acá sólo hay pibes comiendo” cuando fue asesinado Pocho Lepratti en Rosario?
La parte de la querella que impulsa el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) sostuvo durante estos años que el estado de sitio fue dictado en forma ilegal, pero la justicia no lo consideró de esa manera. Tal es así que De la Rúa pudo ratificar su sobreseimiento.
Para el Cels, De la Rúa decretó el estado de sitio sin dar intervención al Congreso, con la excusa de que estaba en receso. Y además fue tan irregular su aplicación que en el texto del mismo figuran los nombres de los detenidos, es decir que hicieron arrestos “de facto” y luego blanquearon a algunos poniendo sus nombres en el decreto que decía que estaban a disposición del Poder Ejecutivo.
“Pero aún en el entendimiento de la supuesta legalidad de esa medida extrema, tienen que hacerse cargo de las consecuencias de haberlo aplicado de la manera que lo hicieron, es como manejar borracho, no está prohibido pero puede tener efectos letales con sanciones penales”, sostiene Rodrigo Borda, representante de familiares de Lamagna y Riva, dos de las víctimas.
Aunque es clara la diferencia de magnitud y gravedad quizá sea válida la comparación a pocas horas de que los policías y Mathov escuchen su sentencia, que debería condenarlos por su responsabilidad penal en la matanza que pretenden amparar en el estado de sitio.
Sin embargo, a pesar de haber batallado duramente para lograr que Mathov, Santos y los demás policías sean condenados, los querellantes no descartan que haya absoluciones porque son conscientes de la naturaleza política del caso y tampoco están lidiando con un tribunal que ostente excepciones en el universo conservador de la llamada “familia judicial”.
Podría argumentarse que el actual contexto político no es favorable, pero la tibia brisa que pretendió renovar al rancio poder de la justicia tampoco logró vencer, en su momento, el fuerte espíritu corporativo de las castas gobernantes -que más que controlarse entre sí perpetúan su mutua protección- y no hubo condenas al poder político en casos como, por citar algunos, el asesinato de Kosteki y Santillán o la causa Fuentealba II.

Morir sobre el asfalto

Uno era experto en acrobacias con la bicicleta, otro estaba trabajando de motoquero, uno más era militante social, el cuarto tenía apenas 23 años y el quinto, un poco más mayor, vendía seguros. A los cinco, así como a Cárdenas horas antes, los llevó la bronca hasta el microcentro y murieron fusilados por la Policía Federal.
Sus familiares convocan para mañana a acompañarlos en los tribunales federales de Retiro para escuchar la sentencia de este juicio histórico “para exigir justicia por los muertos y los heridos”, que fueron centenares.

jueves, 27 de agosto de 2015

Tucumán: Represión y fraude electoral...La plana mayor de la Policía pidió que no sea desplazado Bustamante, jefe de la fuerza

Varios comisarios se lo habrían solicitado a Gassenbauer, ministro de Gobierno y Seguridad.
“El jefe y el subjefe de Policía están trabajando normalmente”, fue la respuesta que dieron ayer en Casa de Gobierno, luego de la imputación que la fiscala María de las Mercedes Carrizo realizó al comisario Dante Bustamante por la represión del lunes a la noche en la plaza Independencia.

Fuentes de la fuerza de seguridad comentaron que el lunes, apenas se conoció de la decisión de Carrizo, varios comisarios de la plana mayor se dirigieron al despacho del ministro de Gobierno, Justicia y Seguridad, Jorge Gassenbauer, y le plantearon que si el jefe de Policía era desplazado, ellos también renunciarían.



La burguesía tucumana actuó como actúa siempre desde los últimos 30 años. Reprimiendo  al pueblo trabajador a la clase obrera. 

Las fuentes comentaron que la reunión finalizó con el apoyo a las autoridades policiales mientras avance la investigación, y el pedido a la fiscala para que ella esté presente en la marcha del martes a la noche. Carrizo estuvo en la explanada de Casa de Gobierno y tomó fotos con su teléfono celular.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Se recrudece en Argentina la represión a los manifestantes sociales de la sociedad Civil

Berni reconoció que el gendarme se tiró cumpliendo una orden


El secretario de Seguridad defendió que un efectivo a su cargo haya simulado un accidente para detener a un militante. "Arriesgó su vida", dijo. El represor  Berni que no le importa que actos ordenar hacer para detener ciudadanos argentinos que reclaman legitimamente

Sergio Berni, el polémico secretario de Seguridad de la Nación, reconoció hoy que fue un gendarme a su cargo simuló que lo había atropellado un militante de izquierda durante una protesta en la Panamericana por el conflicto de la autopartista Lear.

En un video, difundido ayer por Clarín, se vio como durante un corte en la Panamericana, un gendarme se tiraba encima de un auto. Luego, las fuerzas de seguridad usaron este episodio para detener y agredir al conductor del vehículo, en medio de una protesta gremial y piquetera.

Berni reconoció hoy en radio Vorterix que el hecho fue un invento: "No es un accidente de tránsito lo del gendarme. Esos autos cortaron Panamericana por 40 minutos yendo a 5 kilómetros por hora. Nadie dice que (el conductor) atropelló al gendarme. Fue una estrategia".
"El gendarme lo único que hizo fue detener la marcha del auto tras 40 minutos de incumplimiento de la orden de Gendarmeria", defendió el funcionario nacional. Y volvió a cargar contra el conductor al decir que “está procesado por incumplir las órdenes de Gerndarmería, no por el accidente". Y sumó: "El gendarme no mintió, se cruzó y paró la marcha del auto. Después vemos si arriesgó su integridad física".
"Para mi no finge un accidente el gendarme. Técnicamente lo que hizo fue cumplir con su deber. A nadie le gusta esa imagen", afirmó el secretario de Seguridad de Cristina.

En el video, se ve como el comandante de Gendarmería Juan Alberto López Torales, a cargo de un grupo de efectivos, corre y se tira encima del auto de un manifestante en el conflicto por Lear para acusar al conductor de haberlo chocado y así, llevarlo detenido en medio de pisotones y golpes.
Por otra parte, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), que participó del corte de la Panamericana en cuestión, ocurrido el 30 de julio pasado, dijo hoy que Berni miente cuando dice que el conductor detenido, identificado como Christian Romero, fue procesado por incumplir una orden de Gendarmería y no por el incidente con el comandante López Torales.