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domingo, 28 de febrero de 2016

Brasil se va al bombo.....

Brasil: congelamiento salarial y privatizaciones

El gobierno enviará al Congreso un Plan de reforma fiscal que incluye la posibilidad de federalización de las empresas estatales para su posterior privatización.












Según Otavio Ladeira, secretario del Tesoro Nacional, las empresas estatales de distribución de gas serían algunas de las candidatas. La última vez que se dio una renegociación de deudas de los Estados con la Unión fue durante la presidencia de Fernando Henrique Cardoso (PSDB), casi la totalidad de los bancos públicos estatales fueron federalizados y, posteriormente, englobados por otros bancos privados como el Santander.
Con esta política el gobierno se propone extender los plazos de pago de la deuda de los Estados con la Unión por más de 20 años y los préstamos contraídos con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) podrán ser tomados por hasta 10 años, con los mismos intereses. Sin embargo, el proyecto del gobierno federal prevé una contrapartida por parte de los gobiernos estaduales para evitar que aumenten sus gastos y no cumplan con la meta de superávit primario (ahorro que será destinado al pago de intereses de la deuda pública con la Unión). Este compromiso está condensado en el Plan Plurianual de Gastos en Personal.
El Plan de reforma fiscal del gobierno del PT fue elogiado y evaluado por el secretario de Hacienda del Estado de San Pablo, Renato Vilella, como positiva. No es casualidad, ya que la federalización y posterior privatización de las empresas estatales fue una de las políticas claves al inicio de la gestión del PSDB, durante la década del 90, luego de la implementación del Plan Real.
Plan Plurianual de Gastos en Personal
Este Plan exige a los gobiernos de los Estados y la Unión que indiquen con cuatro años de anticipación todos los reajustes salariales que se otorgarán a los trabajadores estatales y los gastos en tercerización, además de incluir la prohibición de conceder un reajuste mayor al del último año del mandato anterior.
En la práctica este plan significa que los costos de la deuda de los Estados con la Unión serán descargados sobre los trabajadores públicos estaduales y municipales, que sufrirán el deterioro de sus salarios en función de lograr y mantener el superávit primario.
Según el Plan, el no cumplimiento de estas consideraciones de parte de los gobernadores puede implicar un delito o crimen de responsabilidad. Según Ladeira, esta sería una exigencia de los propios Estados. Es decir, para garantizar la rebaja y pérdida salarial y evitar cualquier responsabilidad frente a los reclamos y manifestaciones de los trabajadores públicos, los gobernadores buscan respaldo político y jurídico bajo las alas del gobierno federal. Apenas sea firmada la nueva ley, los gobernadores tendrán un semestre para adoptar medidas como la suspensión de nombramientos y los reajustes sobre los nuevos trabajadores por, al menos, dos años.
La política de tratamiento de la deuda pública del gobierno de Dilma con los Estados no se diferencia mucho de la política del gobierno de Merkel, en Alemania, hacia países como Grecia o España, que poseen una deuda superior a la de su propio Producto Interno Bruto (PIB). La venta de las empresas y propiedades a los bancos alemanes a cambio del fraccionamiento de la deuda, vinculado a la contrapartida por parte de estos países a imponer medidas de austeridad a los trabajadores y la población. El gobierno de Dilma en alianza con los gobernadores de los estados está imponiendo una política de austeridad al conjunto de los trabajadores estatales.

Paraná y Argentina muestran el camino

Es necesario que los trabajadores estatales se organicen para frenar este nuevo ataque. El año pasado los profesores de Paraná dieron un ejemplo al inicio del año; durante el segundo semestre el gobernador de Río Grande do Sul pagó en cuotas los salarios de los trabajadores del estado y este año en Recife los estatales acaban de iniciar una huelga.
Es necesario articular una resistencia conjunta de los trabajadores estatales contra los ajustes del gobierno de Dilma y de los gobernadores. En Argentina, esta semana los trabajadores de los ministerios y áreas públicas hicieron una manifestación de fuerza contra la política de despidos del nuevo gobierno de Macri y paralizaron el país movilizando a más de 20 mil personas, bloqueando las principales avenidas de Buenos Aires y ocupando la Plaza de Mayo. Este es el ejemplo que debemos seguir los trabajadores estatales de Brasil.





lunes, 8 de junio de 2015

Hace 150 años, la Guerra del Paraguay: Esclavistas y oligarcas se lanzan contra la nación guaraní


El 1º de mayo de 1865, un tratado secreto entre Argentina, Brasil y Uruguay conformó la Triple Alianza contra Paraguay. En el texto, luego revelado por la diplomacia británica, se planteaban como objetivos de la guerra la libre navegabilidad de los ríos Paraná y Paraguay -este río atraviesa a la nación guaraní por su mitad-, el reparto de territorios a una escala que suponía una mutilación cercana a la extinción y el pago de la totalidad de las deudas de guerra.
La guerra significó el mayor genocidio de la historia latinoamericana, luego de la masacre de los pueblos indígenas.
 
Las razones
 
Después de Pavón (1861), en que el ejército de la Confederación, conducido por Urquiza, se retiró prácticamente sin lucha frente al de la oligarquía porteña dirigido por Mitre, la suerte de Paraguay estuvo echada. Pavón no era suficiente. Era necesario culminar el aplastamiento de las masas de las provincias y este paso exigía actuar contra Paraguay.
 
La nación guaraní era refugio y referencia de los caudillos del interior desde el momento que venía librando una lucha de más de cincuenta años contra el monopolio aduanero y portuario de Buenos Aires.
 
Paraguay había sido escenario de una evolución particular y distinta a la del resto del Virreinato. Comprendía, fuera del territorio actual, a lo que es hoy la provincia de Misiones, una buena parte del nordeste de Corrientes y una porción de Río Grande do Sul. Esta región ocupaba un lugar notorio en la economía del Virreinato. Poseía el monopolio natural de la yerba mate y el tabaco, dos productos de gran consumo y fuerte recaudación. La agricultura y ganadería colmaban sus necesidades y poseían vías navegables y buenas maderas, base de tempranos astilleros.
 
La oligarquía porteña pretendió someter a su dominio -y a su Aduana- a esta parte de las Provincias Unidas. El Segundo Triunvirato impuso un fuerte gravamen a sus productos, lo que provocó la rebelión de la Junta de Paraguay, que decidió no enviar sus diputados a la Asamblea del año XIII, adoptar escudo y banderas propios y declararse república independiente, en lo que fue el inicio de la disgregación del Río de la Plata.
 
En 1820, el fracaso de un complot condujo a la expropiación masiva de los terratenientes golpistas y el Estado asumió la propiedad de la tierra. En 1824 se suprimieron las comunidades religiosas y el gobierno se hizo cargo de sus bienes. Bajo la dirección de Gaspar de Francia se organizó una economía de pequeños campesinos arrendatarios, con producción doméstica, artesanal y de pequeña manufactura. El carácter fuertemente campesino de la sociedad paraguaya era una diferencia esencial en relación a las otras naciones de la Cuenca del Plata, dominadas o en tránsito hacia la gran propiedad.
 
No existía en Paraguay una clase tan rica como los estancieros del Litoral o la burguesía comercial porteña, pero sí un Estado que podía competir con aquellas clases capitalistas. Esto hizo que aún bajo una dictadura estatal personalizada y de características casi monárquicas -primero con Francia, luego con los López-, Paraguay fuese un país democrático por sus relaciones sociales. Todas las clases eran relativamente iguales frente al Estado, como una reacción defensiva frente al monopolio portuario de Buenos Aires.
 
1816, 1852...
 
Existe otra razón que explica la guerra, que es la unión histórica entre la oligarquía porteña y los esclavistas de Brasil a la hora de aplastar los alzamientos de los pueblos interiores. Actúa en 1816, con la invasión portuguesa pactada con el Directorio para eliminar la rebelión agraria y social dirigida por Artigas, actúa en 1852 en el golpe de Mitre contra la Confederación, actúa en Pavón... La oligarquía, el Imperio y la diplomacia británica son un sólo puño a la hora de fragmentar las Provincias Unidas y someter a los "pueblos libres".
 
La guerra
 
El sucesor de Francia (1842), Carlos López, buscó quebrar el aislamiento de su país. Estas tentativas no fructificaron. Al comienzo de la década del '60, Paraguay sólo había logrado comprometer al gobierno blanco del Uruguay, en un pacto de defensa de ambos territorios.
 
Mitre y Brasil prepararon meticulosamente la guerra. El primer paso fue derrotar a los aliados de López en Uruguay.
 
Ante un cerco progresivo, Solano López puso en pie un ejército para auxiliar a su aliado uruguayo, pero esperó en vano que Urquiza se sumara al frente contra Mitre. Después de la caída de Montevideo, resolvió atacar y sus tropas capturaron parte del Mato Grosso en disputa con Brasil. Su plan era lograr una impactante derrota del Imperio y azuzar una rebelión en todo el Litoral y la Banda Oriental. La ofensiva sólo podía continuar cruzando territorio argentino, Mitre se negó y el 18 de marzo de 1865, Paraguay declaró la guerra a la Argentina e invadió la provincia de Corrientes. De cualquier modo, la rebelión que López imaginó, abarcando incluso a Río Grande do Sul, fracasó, en primer lugar por la deserción de los ganaderos del Litoral.
 
Lo que Mitre proclamó como una guerra de días -"en 24 horas en los cuarteles, en 15 días en campaña, en tres meses en Asunción"- duró cinco años y fue la tumba de más de 20.000 argentinos.
 
El enorme repudio popular
 
Existen dos fases en la guerra de Paraguay. Una, la guerra ofensiva, en la que el avance de las tropas guaraníes fue contenido en Yatay, otra la guerra defensiva, en la que ejército y pueblo paraguayo defendieron como leones cada legua de su territorio. Mitre pasó todas las pruebas como organizador de derrotas. Condujo la batalla de Curupayty con el saldo de más de 8.000 muertos aliados y 92 paraguayos. Y luego la de Tuyuty, con un balance similar.
 
Las victorias del pueblo guaraní en una guerra que se consideraba perdida por el peso de sus contrincantes se explican por el lugar de los combatientes. El ejército de pequeños campesinos libraba una guerra patriótica con la conciencia de que en la guerra se jugaba su suerte como clase asentada en la posesión o arriendo de la tierra. Luchaban, además, contra regimientos de esclavos brasileños y gauchos argentinos, enrolados a punta de pistola.
 
El carácter de la guerra se revela en un solo dato: hubo más de cien levantamientos populares durante ese período, que obligaron a Mitre a regresar perentoriamente del Paraguay para sofocarlos. La clave de la victoria de la oligarquía fue el apoyo de los generales entrerrianos y del propio Urquiza, que se convirtieron en los grandes beneficiarios de la guerra, con la venta de provisiones y caballadas -junto a la oligarquía porteña.
 
La resistencia de la nación guaraní se prolongó mientras hubo niños en edad de combatir. Al concluir, la guerra había anulado la experiencia de capitalismo agrario más importante de la región, la oligarquía porteña y la dictadura esclavista podían declarar consolidados los estados nacionales bajo su dirección y las finanzas británicas vivían su mayor jolgorio con las deudas de la guerra. Sobre el mar de sangre que supuso "el crimen de la guerra" (Alberdi), la oligarquía -comerciantes y estancieros porteños y bonaerenses- y los esclavistas sellaron el destino semicolonial de toda la región.

jueves, 14 de mayo de 2015

COPA LIBERTADORES: Con un golazo del jugador socialista D´ALESSANDRO, INTER GANÓ Y ESTÁ EN CUARTOS DE FINAL


El Inter de Porto Alegre venció 3-1 al Atlético Mineiro y clasificó a cuartos de final del certamen continental por un espectacular bombazo de Andrés D´Alessandro y otro tanto de Lisandro López. El comunista Lucas Pratto marcó el gol del descuento para Gremio.